Las fracturas por estrés ocurren cuando la remodelación ósea no sigue el ritmo de la carga mecánica. Factores de riesgo: aumento rápido de kilometraje (>20% semanal), baja disponibilidad energética (comer poco para la carga), vitamina D baja, calcio bajo, tibia/metatarsianos estrechos, fracturas previas, atletas femeninas en fase de bajo estrógeno.
Prevención: techo ACWR ≤ 1,3, screening RED-S (especialmente en atletas con disfunción menstrual o bajo peso), análisis de 25(OH)D, ingesta de calcio 1000–1500 mg/día, reentrenamiento de la pisada si eres muy talonador, semanas de descanso periódico cada 3–4 semanas.
La mayoría de recidivas ocurren en el mismo sitio o contralateral en 12 meses. El arreglo es nutrición y gestión de carga, no equipamiento.